Desde los Escombros: mirada (no objetiva) al trabajo de base comunitaria del colectivo RescatArte en Rio Piedras

Desde los escombros:

Una mirada (no objetiva) al trabajo de organización de base comunitaria del colectivo RescatArte en Rio Piedras, Puerto Rico

 

Rio Piedras, espacio urbano experimento, adelantado a las épocas, atrasado ante la realidad material cotidiana, ese es mi lugar de origen. A pesar de no constutuir “un pueblo” desde hace muchos años, Rio Piedras contiene una historia rica en cultura, un movimiento migratorio histórico diverso y una vida nocturna efervescente. En este sector co-existe una serie de grupos diversos que incluye inmigrantes, estudiantes, personas sin hogar, trabajadores sexuales, veteranos de guerra, jubilados, comerciantes y artistas.

En Rio Piedras dos de cada tres familias viven bajo el nivel de pobreza, aproximadamente un 62% del total poblacional. Los niveles de desempleos en Rio Piedras superan los de San Juan, siendo un 19% versus el %13.7. En términos de empleos, Rio Piedras solo comprende un 3% del total de los empleos que hay en San Juan. A pesar de que Río Piedras ha jugado un rol importante en la historia de la transportación, educación y comercio Puertorriqueño y de que su valor está relacionado con su posición estratégica e historicidad este lugar presenta problemáticas significativas de disminución de densidad a través de los años, poca seguridad, hacinamiento y sub-utilización de la mayoría de las propiedades del sector, así como deterioro avanzado de las calles, aceras y viviendas abandonadas. La Universidad de Puerto Rico, recinto de Rio Piedras, atrae diariamente más de 20,000 personas entre estudiantes y empleados, pero durante la noche el área se torna desolada.

6779493584_b61b7f1301A pesar de que en 1995, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley Especial para la Rehabilitación de Río Piedras, #75 mediante la cual la Junta de Planificación elaboró el Plan de Desarrollo Integral y Rehabilitación para la Zona de Planificación Especial de Río Piedras, el ocio, la pobreza y el desempleo que habita en las calles del olvidado casco urbano resultan en una serie de situaciones que complican la convivencia social. Asaltos, violaciones y drogadicción son la orden del día. De noche algunos rio-pedrences caminan con precaución o con miedo por las calles que frecuentemente son oscuras y solitarias. La ciudad universitaria, que florece entre libros y fotocopias durante el día, se convierte en una trampa para transeúntes, hospitalillos de droga y zona de trabajo sexual- poco seguro durante las noches.

La realidad del asunto es que en Rio Piedras hay muy pocas oportunidades de desarrollo positivo para los residentes. La carencia de seguridad se mezcla con la precariedad económica y el casco urbano olvidado resulta un lugar lejano de lo que pretenden forjar los lazos con la universidad, el interés social y económico.

Aun así se puede decir que Rio Piedras sigue vivo aunque muchos nos crean zombis. En las esquinas de mi pueblo hay efervescencia de masa, gentío de abrazos y risas, diversidad culinaria, arte de vanguardia y mucho movimiento positivo. Las razones de la invisibilidad de esa realidad “alternativa” podrían encontrarse en los postes fundidos de los callejones que acortan camino y agilizan el paso.

En términos de organización de base para estimular el cambio social en Puerto Rico incluir a Rio Piedras es clave. No son solo los universitarios quienes se ven marginados en esta parte del país. Se ve a diario como los demás residentes carecemos de oportunidades reales para que nuestra comunidad se desarrolle. Proyectos y metas se ven tronchados por la falta de unidad, el estigma social y las rencillas por bienes materiales. Las delimitaciones de áreas que pueden considerarse tan cercanas se convierten en distancias ilusorias imposibles de recorrer. Esto no solo es cierto para la metáfora de divisiones sociales sino que a niveles prácticos, dar la vuelta por el lado más largo resulta ser muchas veces, algo esencial para llegar a un destino muy cercano de manera segura.

Universitarios que han estudiado el tema coinciden en la necesidad de reorganizar el casco urbano de manera tal que sea un área segura, pedestre, limpia, iluminada y hasta divertida para los estudiantes, quienes al fin y al cabo, dan vida color y economía a esta zona. A mi parecer este sueño se convierte en utopía si no se estudia la realidad de la comunidad donde esta insertada esta gran institución educativa. La decadencia de la infraestructura causada por el olvido de una zona histórica, la corrupción y el abandono por parte del primer centro docente del país impiden llevar a cabo el mismo programa que presenta. La carencia de colaboración interagencial, la indiferencia ante las personas indigentes, la falta de interés por las verdaderas necesidades de una comunidad diversa- son asuntos no atendidos que perpetúan las esquinas rotas de mi ciudad.

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RescatArte propone que te rescatat-ESTA:

Hasta ahora creo que no he dicho nada sobre Rio Piedras que no sea común con casi cualquier ciudad universitaria, fantasmagórica en los veranos y en época post-huracanes. Casi puedo imaginar las realidades de otros lugares-rotos causados por la avaricia del mundo capitalista en el que vivimos. En Rio Piedras, como en otras ciudades llenas de llagas en el concreto, un colectivo de artistas estableció un plan para curar alguna de ellas.

Cansados de ver paredes sucias,  edificios enfermos llenos de basura y mierda, viviendas no sanitarias para drogadictos-apoderados de esquinas oscuras, varios artistas de la zona comenzaron a disparar balas de aerosol cargadas de resistencia dedicada con amor. De repente hubo una peste a color en el aire y algunas esquinas cobraron luz, metafórica y literal. Los artistas comenzaron a sentir un apoyo de la comunidad donde estaban pintando, algunos los acompañaban durante sus intensos días de sol, otros los ayudaron a remover escombros, y algunos les traían agua y cerveza. De momento, orgánicamente, llego la música, la musa, el cine y el deporte a la esquinita que cariñosamente le nombraron la mansión del mural. Ahora la curita del día se mezclaba con cine, bazares, birra, vida y autogestión.

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Desde los escombros nació un colectivo de artistas que se autodenominaron RescatArte. Luego de varios meses de recaudación de fondos, remoción de escombros, creatividad visionaria y combinación de técnicas de artes variadas, la liberación de un skate park, realización de actividades musicales y reuniones des-organizativas, orgánicas y productivas surge el grupo con un objetivo final; rescatar esos espacios en desuso y convertirlos en talleres y centros culturales para la comunidad en general, pasar sus conocimientos e intercambiar ideas, en palabras de uno de los organizadores; Ruben Luciano a.k.a. Sheto; hacer historia. Pal legao, digo yo.

En un comienzo, dos artistas del área identificaron la casa de esquina en la calle Añasco como un lugar peligroso dado a la cantidad de sucesos criminales y su uso como hospitalillo para drogadictos. Estos decidieron usar su arte y convocar a más de 30 artistas del patio y varios de afuera para matizar el lugar. Con el pasar de los días se fueron acercando personas de la comunidad a brindar su apoyo al proyecto de muchas maneras. Desde músicos, estudiantes y comerciantes hasta la policía estatal, municipal y la Autoridad de Energía Eléctrica brindaron su apoyo. RescatArte integró niños, artistas de viarias artes, la comunidad LGBTT, estudiantes, comerciantes, skaters, personas con impedimentos, obreros y trabajadores de manera orgánica. La visita de la obra inflable del “Guggen SITO”, traída por Edel Castillo desde México, fue una de las experiencias más memorables y para ese entonces ya había un sentido de cohesión grupal en el ambiente. Para ese momento el grupo de artistas había entendido la necesidad de organizarse, orientarse y aprender sobre el proceso de rescatar espacios en desuso.

Desde los escombros surgen actividades como las noches de jameo, poesía, las batallas de MC, conciertos, cine al aire libre, conversatorios sobre cine local, fashion shows, rodaje de películas y videos musicales y un despliegue de apoyo artístico diverso, brindando optimismo a una comunidad que se sentía agobiada con sus diversas luchas.

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Personalmente esta iniciativa me servía como una conmemoración y sanación ante esos amigos que le perdí a Rio Piedras entre balas locas, agujas y piedras blancas. A veces pienso que quizás el graffiti la poesía y el baile tienen poderes curativos.

Alrededor del mundo nacen respuestas similares al hastío urbano, al descontento con la mala planificación y efectos del consumismo rampante causado por el capitalismo y la explotación de recursos sin responsabilidad. Entre los Proyectos y colectivos que ya han demostrado tener alternativas concretas y funcionales sobre espacios en desuso están BETA LOCAL, quienes crearon una red de intercambio cultural en Santurce, el Darling Foundation de Canadá, quienes lograron que se les cediera un almacén abandonado a cambio de que lo ocuparan y lo mantuvieran y el NDSM Wharf de Ámsterdam, rescatadores de un muelle que hoy contiene un ArtTown, SkatePark, galerías, apartamentos y espacios de performance al aire libre.

Los espacios en desuso que existen en Rio Piedras albergan basura, asbesto y agujas en evidencia de hospitalillos para usuarios y adictos de heroína. Según informes rendidos por la Policía de Puerto Rico, estos lugares se han prestado para cometer crímenes violentos. Darle nuevos usos a estos espacios brindaría una oportunidad de ofrecer un uso adecuado a la edificación, resultaría en volver a habilitar ventanas, atraer la luz, capacitar sus áreas higiénicas para brindar un servicio funcional y verdadero que responda a las necesidades de los miembros de la comunidad.

¿Que resuelve RescatArte en un cuadro como el que pinta Rio Piedras? Ademas de brindar espacio a la cultura, fue evidente como durante la duración del proyecto comunitario la criminalidad en el área se redujo notablemente . Ambas el graffiti como el arte urbano son formas de expresar sentimientos y emociones, comunicarse con la gente y aportar algo al peatón. Este tipo de arte confronta dificultades con relación a la legitimidad de parte de las autoridades, escaseando los espacios y materiales para su creación sin repercusiones. Vemos como este tipo de arte reta las nociones que conocemos como pública y privada debido a que se presenta de formas públicas en espacios que quizás sean privadas, siendo propiedades intelectuales de autores anónimos y a su vez reconocidos en un ámbito subterráneo.

El arte urbano y el grafiti conllevan el uso de pintura en aerosol, esténcil, pinturas acrílicas y a base de agua, espacios amplios para servir de lienzo, creatividad y un proceso previo de reflexión con respecto a la idea a plasmar, considerando el grupo de espectadores que frecuentan el lugar. El graffiti o la pieza urbana que se cree le otorgan al espacio donde está ubicado una visibilidad y un propósito, servir de lienzo y modo de expresión ciudadana. Además este tipo de arte permite al artista urbano, muchas veces marginados en nuestras comunidades, un modo de apropiación de la ciudad o barrio donde vive. Es también una forma de producir una conversación vecinal mediante la creación (o continuidad) de un lenguaje icónico común que ayuda a borrar los discursos fragmentados.

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Rescatarte doblega el espacio de desuso, convirtiéndolo en posibilidad rindiendo culto a lo efímero y a su vez a la historicidad del momento.

Desde los escombros una loseta hidráulica nos provoca la curiosidad sobre nuestra historia. Una vez el colectivo RescatArte comienza a establecerse surge un interés sobre la historia de el edificio abandonado donde estaban haciendo las actividades. En ese momento nos movimos a realizar una investigación histórica que conlleva la revisión de todos los libros de historia de Rio Piedras y San Juan, visitas a los archivos históricos, búsqueda de fotografías donde apareciera el edificio para así lograr ubicar su fecha de construcción. Al encontrar que el edificio en efecto era baluarte histórico nos acercamos al Instituto de Cultura; entidad que se da lugar velar por las estructuras históricas. En el instituto sucedieron varias cosas interesantes.

Se estableció un plan para declarar el edificio histórico siguiendo las reglamentaciones oficiales, ademas

indexseñalaron que este proceso se debía hacer de manera colectiva mediante una petición comunitaria. Ademas el instituto nos cobro un monto de $25 para realizar una inspección sobre el valor arquitectónico de la estructura, y radicar un informe que nunca llego a nuestras manos. El instituto también hizo acusaciones graves a los artistas; según las leyes establecidas el edificio no podía ser alterado y su arte daña el valor histórico. Yo pregunte si la estructura llena de excremento, agujas usadas y basura era mas valiosa que arte de graffiti; la respuesta fue clara, si.

En Puerto Rico el arte urbano y el graffiti han contado con alguna aceptación siendo parte del despliegue artístico en eventos culturales tales como CIRCA, la Feria de Cultura Urbana y Santurce es Ley. Podemos a su vez encontrar arte urbana y grafiti en exhibición en los museos de arte del país, aunque muchos coinciden que una parte esencial de este tipo de arte es su carácter impuesto al vidente que no necesariamente buscaba “ver arte” y la encuentra en el camino por el cual se desplaza en la ciudad.

Las visiones limitadas del arte de modo conveniente e hipócrita bailan entre los confines de paredes de museos y la persecución policíaca y son las que trae a colación afrentas y actos de violencia. Es obvio que la hipocresía resuena con el arte urbano y que sus mejores exponentes son tildados de vándalos cuando es conveniente. La alcaldesa de San Juan realizo un despliegue de arte urbano llamado “Los Muros Hablan” en la comunidad de Rio Piedras, obviando a los miembros del colectivo que estuvimos presente en las reuniones comunitarias intentando mediar y ofrecer nuestras experiencias y apelar al sentido de necesidades reales que hay en nuestra comunidad. Estos gestos fueron ignorados y los artistas locales fueron tirados a la basura del olvido una vez mas.

RescatArte fue un colectivo que se intereso en brindar amor a un sector olvidado; luchamos por crear una propuesta que nos brindara sentido de pertenencia, oportunidades de empleo, apertura social a actividades alternativas y al final resultamos ser un punto fugaz mas en la historia de Rio (igual que los edificios Art Deco demolidos misteriosamente en una noche o los arboles de la avenida Pi~neiro). Entregamos nuestra propuesta de trabajo al municipio y el sector gubernamental nos ignoro por completo. El edificio histórico nunca fue reconocido.

Luego de la entrega del corazón del colectivo y las medidas tangibles de ser un proyecto exitoso el sector privado entra y se apodera del lugar comprándolo directamente al banco (como propiedad reposeida). Se puede reconocer que la esquina y la propiedad, aunque no declarada monumento histórico y haber perdido su estructura inicial a las manos del sector privado, ya no esta en desuso. Quienes quedaron en desuso fueron los artistas, quienes no fueron consideraron al momento de eliminar y pintar sobre sus piezas, al momento de destruir el skatepark, al momento de pintar las piezas de la nueva pizzería que reemplazaría su centro comunitario. En el olvido quedo la comunidad que sin necesitar pagar podía participar de variados eventos y talleres y a quienes ya les habían talado arboles sin consultar y destruido baluartes históricos de manera ruidosa y desconsiderada.

El cochino monstruo de la codicia provoca que el colectivo sea expulsado del espacio ignorado durante mas de 30 años. Luego de recoger la mierda y los escombros a la comunidad, el gobierno, el sector privado, la banca y la universidad les da la espalda. La respuesta del gobierno fue implementar “mano dura”, alta vigilancia policial en actividades universitarias, restándole importancia a las peticiones mediante firmas de la comunidad, evitando comprometerse directamente con atenciones a las propuestas expuestas por el colectivo y derrumbando la moral de jóvenes-adultos quienes intentaban dar una respuesta a problemas inmediatos. 1002593_537596109622476_190304264_n

¿De qué estamos hablando entonces? ¿De organización en desorden? ¿De rescate sin ser rescatados-de riscos sin fondo? ¿Estamos hablando de actos desesperados e inspirados en medio de promesas partidistas, universidades clasistas y venta de tanto alcohol que ni botándolo se acaba a menos de 100 metros de las bibliotecas con hongo de la universidad?

RescatArte surge en medio de una realidad que es muchísimo más vieja que el segundo piso de la mansión-histórica, en medio de necesidades tan básicas y ancestrales que dieron origen al mismo graffiti, sin embargo se suma sin querer a los números de quienes son pisoteados por el sistema (una vez más) y terminan fallando en resolver el problema. El arte se queda corta.

RescatArte cumplió una función para el sector privado que el gobierno jamás quiso realizar, pues no le convenía. Posiblemente sin relacionar una cosa con la otra, los artistas cambiaron el uso que tenía la propiedad para las personas sin hogar y adictos de la zona. De hospitalillo lo convirtieron en un espacio cultural, eliminando ese problema al sector privado, quienes sigilosamente compraron la estructura. A su vez el gobierno se limpia las manos ante la necesidad de brindar a este sector desplazado vivienda y atención apropiada, pues un sector comunitario de “locos artistas” ya lo hicieron y no es su problema a donde fueron a parar los antiguos rescatadores del espacio.

Los intereses económicos se apoderan de las gestiones comunitarias y las tornan suyas. La recesión económica pare hijos del desdén y estos crean con sus mentes increíbles ciudades enteras desde los escombros. De estas creaciones se elige lo que conviene, lo que el gobierno legitima y permite, lo demás es la transgresión vándala, lo ilegal.

La profundidad del asunto va más allá de la apropiación y destrucción de las piezas de arte, y la no remuneración del trabajo de limpieza y recogido de escombros, o la devolución del dinero del cemento invertido en el skate park. El “issue” también va más allá del bienestar de Revel (niño artista y skater de la comunidad) y demás chicos de la comunidad porque sé que ellos siempre buscarán algo que hacer, y el mural de rio ya le expandió sus mentes antes las posibilidades del arte. Lo que considero un gran problema es la hipocresía de una sociedad outdated, o pasé, donde las cosas son pero no parecen ser. Es insólito el pertenecer a una sociedad que elige ignorar los asuntos que realmente aquejan a la gente. Cuando el periódico el Nuevo Día publica sobre el desarrollo artístico de este grupo aplaude la gestión del colectivo sin jamás dar a conocer el hecho de que la propiedad era del banco Popular de Puerto Rico y que el proyecto era de carácter “ocupa” ni habla sobre el hecho de que el Instituto de Cultura no la reconociera como edificación histórica.

RescatArte pretendía llamar la atención a esos edificios abandonados, lugares silenciados por el olvido y castigados por el capitalismo desenfrenado. El grupo cuestiona de alguna manera el desuso, proponiendo cortar el abandono y mover a su restauración con la finalidad de brindar espacio comunitario para las artes.

Ahí donde están esas paredes (cuales quiera que hoy estén abandonadas) hubo historia- pero muchos la pretenden ignorar, es así que se pudren las opciones de vivienda, de bibliotecas y centros de cómputos, cocinas colectivas, programas educacionales, movimiento y creación. Es así que cogen peste a estancadas las posibles estaciones de vida que pudiesen coserse en esta ciudad tan llena de posibilidades.

El arte se inmiscuye en medio de la precariedad y el ocio y nos transforma las calles que de otra manera solo nos recordaría la recesión con letreritos de “forclosure” y “se vende. Rescarte nos trajo autonomía, cultura, diversidad, posibilidades y deseo. Con la venta de la mansión de Rio vendieron la moral del grupo, y aunque el proyecto proponía rescatar varias propiedades con el pasar del tiempo, la realidad es que el perder solo una luego de tanto trabajo para muchos fue devastador. Aun así creo que tuvimos algunos logros, entre ellos que el gobierno atienda los espacios en desuso y aunque desde su propia estructura, tienen pensado subastar edificaciones abandonadas. Ademas de esto se ven múltiples murales en edificios abandonados, proyectos de bibliotecas calle y una que otra propuesta “ocupa”. Nos gusta pensar que de alguna manera tuvimos que ver en estas inspiraciones pero mas que nada saber que en el futuro aferrarse es un error aunque quizá amarrarse al árbol no es mala idea.

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La lucha contra Tempo o de cómo se criticó al Narco-hampón

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                       Recientemente vimos la excarcelación de uno de los raperos más influyentes de Puerto Rico. Sea porque lo aman o porque lo detestan; todos en los géneros del Hip hop y Reggaetón boricua lo conocen. Fueron muchos los artistas que cogieron pon en el autobús de la campaña por su excarcelación y también muchos los que fueron encarcelados a raíz de su anunciada libertad. Héroe para algunos, chota para otros, pasado de moda en instancias, quien sento pautas del juego en otras, sin importar lo que digan no hay duda de que Tempo es uno de esos seres que le rodea la controversia.

Muchos consideran que Tempo y el difunto Buddha recogieron los restos de lo que cosecharon cuando eran mafiosos y rapeaban sobre sus ventas multimillonarias, otros alegan que sus liricas eran el mero reflejo de lo que se vive en la calle y que para nada tenían ellos que ver con el asunto. A su debido tiempo ambos tuvieron que enfrentar la ley por cargos que aludían a meras liricas musicales.

De todos los raperos de la época, Tempo fue el único que se atrevió a decir que el mundo lo controlan los Judíos y que los fiscales y jueces le hicieran sexo oral en la sala del juicio, usando liricas de sus canciones. Fue de esta manera que se comenzaron a perder los millones prometidos por la disquera Sony y a disminuir la fama del Buddhas Family, primer grupo que se codeaba con la fama internacional del reggaetón y el hip hop Puertorriqueño. Una vez comenzara a ocurrir esto los únicos artistas que subieron a la fama internacional fueron aquellos que hablaban sobre dinero, marcas famosas, trivialidad y sexismo. Lejanos quedaron los días donde Tempo retaba a las autoridades abusivas federales auspiciado por los millones de la Sony, dejando solos a raperos de vanguardia quienes no aspiraban a ser famosos, ni tener millones, cosa, que aunque positiva, endurece las posibilidades de transmitir mensajes de manera rápida.

Apoyar la campaña de Free Tempo no es lo mismo que apoyar el contenido de sus liricas. La campaña de Free Tempo era y debió ser una lucha por defender la libertad de expresión y por lograr el derecho a decir lo que queremos, no solo en los medios artísticos, sino que en general. Si apoyas la condena de un artista, al cual solo se le tomaron sus liricas como evidencias para la encarcelación, entonces apoyas un sistema sucio que atrapa a quien quiere a conveniencia y exonera a muchos que en realidad son culpables.

Hoy veo personas (a quienes respeto su modo de hacer artes) juzgar el proceso de la salida de Tempo y su reinserción a la libre comunidad y siento dolor al ver que caen en lo mismo que critican. Si es cierto que es dudosa la forma en la cual salió el artista y que hay muchos rumores de que vendió información a cambio de libertad, también fue dudosa la manera en la cual fue encerrado de primeras instancias. Es fácil juzgar a Tempo, pero pocos juzgan el sistema entero donde una persona puede ser llevada a juicio por un contenido artístico, donde alguien puede vender información a cambio de libertad y donde hermanos/as son obligados/as a darse la espalda en beneficio de terceros. El mundo en que vivimos pone a prueba nuestras solidaridades y nosotros mismos las traicionamos a gusto y gana, independientemente de los ideales que tengamos.

Además de ver que el sistema judicial no sirve es interesante ver como es la vida post-judicial. Da pena y rabia ver como tratamos a las personas ex convictas en nuestras sociedades. Ir preso es sinónimo de cumplir con una multa o con una responsabilidad social que surge a raíz de unos parámetros dados (se supone el tiempo que cumples va de acuerdo con el crimen que cometes) sin embargo para muchos salir de cárceles y prisiones es solo entrar en una prisión mayor, donde todos te juzgan, te desprecian y desconfían de ti. La reinserción social es un mito y un problema que enfrentan muchas personas dentro de nuestras comunidades moralistas y anticuadas. Es lamentable ver como la misma comunidad marginada del “hip hop” a su vez margina y critica a uno de sus miembros por ser ex convicto.

Si hay algo que no comprenderé jamás es como la comunidad internacional de raperos y raperas abraza la guerra y la tiraera como si fuera algo personal de vida o muerte. Son estas tiraeras y guerras estúpidas las que nos impiden que logremos unidad real para identificar los verdaderos enemigos de nuestra arte. El problema entre dos raperos no debe ser si coinciden en los temas preferidos o si uno le robo una línea a otro, el problema radica en si estas liricas son consideradas contenido para ser marginados, apresados o perseguidos por las autoridades oficiales, o para ser censurados por los grupos moralistas. Los trovadores siempre fueron efectivos en tirarse sin tomarlo personal, aludiendo a el contenido de sus letras, criticando el mal uso de sus rimas o buscando vacilarse la situación jocosa sin llegar a la violencia. Muchos raperos usan liricas sexistas, homofóbicas y racistas para ridiculizar a sus oponentes; me parece que eso no responde a un contenido artístico ni creativo, sino que reproduce la violencia que vivimos a diario y le favorece al sistema opresor que nos asecha.

Quitémosle la cara a Tempo, póngale la cara de su rapero favorito, quítele las liricas de Narco-hampón y colóquele sus liricas radicales preferidas; colóquele una pizca de jueces sin sentido del arte, un sistema judicial viciado y veamos qué le parece a usted la campaña de “Free Tempo”, el trato post-encarcelación y la lucha por re-inserción social. Me pregunto si muchos de quienes critican a Tempo se atreverían a hacer uso de liricas radicales o tan siquiera sacar nueva música en un género que le dio la espalda por considerarlo “viejo”. Me viene a la mente si los que critican a Tempo por hablar de sus transacciones ilícitas en sus canciones apoyan a Cultura Profética por cantarle al fruto de la tierra. Condenar a un ser humano por ser víctima de una sociedad repugnante que nos empuja a todas costas a vender nuestras creencias y almas y a matar a nuestros hermanos, (sea del lado que sea; narcotraficantes o militares) es obviar la realidad contextual de nuestra gente marginada.

Este escrito no se trata de Tempo, ni de Buddha (quien en algún momento me pidió que fuese parte del Family y escribiera la historia de la forma injusta que les trataron), ni de Daddy Yanquee, ni de Jay Z (al quien en realidad deberían criticar si van a hablar de Tempo, ya que habló de su narco tráfico, jamás fue juzgado y ahora es remunerado por ser tan buen muchacho reformado tras millones sirviente del sistema para dar ejemplo del sueño americano, inalcanzable por demás) solo se trata de mí, de mi familia, de mis ancestros silenciados por el carimbo y libreta de jornada y de nuestra lucha por garantizar verdaderos derechos civiles. Este desahogo trata de la defensa de la libertad de expresión y de las artes sin censura. Este escrito se trata de fomentar el respeto mutuo entre los artistas, músicos, creadores y soñadores y buscar un dialogo que no caiga en la basura violenta que pretenden inculcar a nuestros jóvenes. Es cierto que hay música que no me agrada, música con contenido trivial o repetitivo, música popular que cansa o desanima, pero a mi entender la magia de este mundo radica en hacer algo alternativo, transgresor y libertario sin invalidar la gesta del humano que tienes al lado. Ahí hay cabida para todos y poco a poco se desarrolla en el sendero de la admiración el verdadero respeto y solidaridad humana. Y porque me parece que aun está encarcelado oye, únete y grita conmigo ¡Free Tempo!