de lo que oculta; La Borinqueña (Oficial)

La tierra de Borinquén; rincón de turismo primoroso
a costa-e-pacto y en nombre del encanto forzoso,
paraíso vestido de ojos llorosos; donde he nacido yo,
jardín florido; abusado, dolido y rencoroso,
cielo siempre nítido bajo el cual se asoma el esbozo
de violentas enfrentas, afrentas indómitas
y auto-exilio penoso.

Borinquén; paridora isla de codicias con sentidos insólitos;
cortejada por desfile de capotas fila a fila, que sirven de dosel
resolana Caribeña resplandece en medio de un tapón histérico
apetito-desenfrenado de pavimento histriónico-con olas a sus pies.

Borinquén, tierra del Edén cautiva, isla de movidas divididas;
víctima-victimaria del imperialismo Yankee,
tierras profanadas por desarrolladores casi-casi,
cuna de historia colonial-vanagloriada;
“Cuando a sus playas llegó Colón”
Mientras mentiras kamikazes y veredas se deshacen en un río sediento
desfallece agonizante la fruta concebida tal-cual-experimento,
exclamó muy contento y lleno de admiración:
¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!

Borinquén; isla de mafias, magias y manteles;
cofre- casa-de-botín lleno de mentiras, giros y claveles,
sitio- archipiélago- rendido, sobre el cual se apiñan truco, fantasmeo y pasteles,
lugar- aquel del cual milagrosas aun renacen las promesas, flores-rosas y quehaceres.

Borinquén; Isla gritos y desgracia, vestida de ritos, mitos y balas,
fosa inversa, tersa y dividida, asombrosa; aun- fuente de vida;
que sobre volcánica-lava- lava-las mentiras mismas que le desbordan
y la vuelcan al desorden que le desbarata-y la arrulla-eximida.

Esta es la linda tierra
que busco yo:
Borinquén; fusión creativa, sonsonete rítmico y poder de la gente,
isla reggaetonera, madrina del bailoteo-bien pegao’ – casi-indecente
por sus vertientes de corrientes siempre ardientes y al ritmo de sus
piqueteros-a-las- doce, sus-tambores y sus goces,
provocan la llamarada de un fuego que arde vivo en sus vientres.

En medio del Caribe de ensueño, nace el señuelo de un sueño;
isla colonia perfumada-e-veneno; Es Borinquén la hija…
Borinquén es raza, tabula errada, corriente hiriente,
Hiriente mordaza.

Es Borinquén la madre,
madre isla bandera azul- cielo, rojo- sangre, blanco- sabana,
guajira, bajura, barriada y barra,
birra y baraja…. bandida y cava.
Es Borinquén la hermana, la hermana virgen, guerrera brava;
Adelante en tu magia,
vive y bebe la demagogia- sin democracia;

Arriba aunque flote una bandera herida;
serás libre Borinquén mía,
así tenga que dar la vida;
a cambio de tu libertad.
“Vámonos, borinqueños,
vámonos ya,
que nos espera ansiosa,
ansiosa la libertad.
¡La libertad, la libertad!”

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Azul – Azul

Llena de escarcha azul
le aulló a la luna,
aunque incompleta su marcha,
la sintió como ninguna…
Azul era su escarcha,
adherente y viscosa; como cruel resina…

Descalza de besos, desecha de versos
viaja en un trance la bailarina,
entumecida,
loba inexorable,
loca sin medicina.

Un azul lúcido adorna sus llantos;
brilla errante su versión de escape
un visceral manto ante tanto espanto;
la hace inmune ante escaparates sin luz.
Colorido trivial,
búsqueda jovial,
necesidad banal
ante tanto desplante y clavos sin cruz.

Luce su brío sobre luto sombrío
tintada de colores torcidos,
flamante semblante de mujer sin aguante,
luce luciérnaga, encendida sin ganas,
estrella interior con luz apagada.

Va aullante;
deslumbrante, mi bailarina, modelo de pasarela de esquina;
va cubierta de pena y también de hermosura;
determinada y sin mesura,
camina rota entacada de piedras;
todos le miran tan pronto entra;
loba-locura – mujer-ricura
va mi hechizera;
una verdadera diosa de azul .

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