Llena de escarcha azul
le aulló a la luna,
aunque incompleta su marcha,
la sintió como ninguna…
Azul era su escarcha,
adherente y viscosa; como cruel resina…

Descalza de besos, desecha de versos
viaja en un trance la bailarina,
entumecida,
loba inexorable,
loca sin medicina.

Un azul lúcido adorna sus llantos;
brilla errante su versión de escape
un visceral manto ante tanto espanto;
la hace inmune ante escaparates sin luz.
Colorido trivial,
búsqueda jovial,
necesidad banal
ante tanto desplante y clavos sin cruz.

Luce su brío sobre luto sombrío
tintada de colores torcidos,
flamante semblante de mujer sin aguante,
luce luciérnaga, encendida sin ganas,
estrella interior con luz apagada.

Va aullante;
deslumbrante, mi bailarina, modelo de pasarela de esquina;
va cubierta de pena y también de hermosura;
determinada y sin mesura,
camina rota entacada de piedras;
todos le miran tan pronto entra;
loba-locura – mujer-ricura
va mi hechizera;
una verdadera diosa de azul .

625270-bigthumbnail