Azul – Azul

Llena de escarcha azul
le aulló a la luna,
aunque incompleta su marcha,
la sintió como ninguna…
Azul era su escarcha,
adherente y viscosa; como cruel resina…

Descalza de besos, desecha de versos
viaja en un trance la bailarina,
entumecida,
loba inexorable,
loca sin medicina.

Un azul lúcido adorna sus llantos;
brilla errante su versión de escape
un visceral manto ante tanto espanto;
la hace inmune ante escaparates sin luz.
Colorido trivial,
búsqueda jovial,
necesidad banal
ante tanto desplante y clavos sin cruz.

Luce su brío sobre luto sombrío
tintada de colores torcidos,
flamante semblante de mujer sin aguante,
luce luciérnaga, encendida sin ganas,
estrella interior con luz apagada.

Va aullante;
deslumbrante, mi bailarina, modelo de pasarela de esquina;
va cubierta de pena y también de hermosura;
determinada y sin mesura,
camina rota entacada de piedras;
todos le miran tan pronto entra;
loba-locura – mujer-ricura
va mi hechizera;
una verdadera diosa de azul .

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Violencia y VIH

El contagio del virus de inmunodeficiencia adquirida, o VIH, se ha relacionado en muchas ocasiones con la violencia. El estigma, agresiones domésticas, violaciones y la falta de comunicación en la pareja, son solo ejemplos que han dado paso a la infección de mucha gente. Por otro lado la falta de opciones que tienen algunas personas para atender preocupaciones de salud, conseguir jeringuillas y herramientas de cirugía limpias también constituye actos de violencia institucional y colectiva que ayudan a propagar este virus.  

A nivel global, la falta de acceso a información sobre el VIH y las dificultades para obtener energía y agua limpia en áreas rurales llevan al contagio. En algunas culturas el sexo forzado es común y conlleva a que la seguridad de la pareja sea puesta en juego, dando paso al desgarramiento de tejido que aumenta la probabilidad de contagio. Estas situaciones son solo algunas de las violentas que le roban a la población el poder para ejercer el control sobre su cuerpo y evitar el contagio del VIH. 

Puerto Rico no es la excepción. De las poblaciones más contagiadas están las mujeres que solo tienen sexo en unión consensual-heterosexual sin protección. Las estadísticas de violencia doméstica en el país son rampantes. Vemos como hay muchas mujeres que son arrebatadas de la oportunidad de tomar control sobre su sexualidad. Elegir usar condón o  negarse a tener sexo son actos de valentía ante el temor de que una pareja reaccione de manera negativa. Existe un tipo de violencia relacionada al estigma y al abuso de poder que impiden la comunicación clara de los gustos, intereses y deseos de cada persona, resultando en infecciones.      

Recientemente se recalcó la importancia de hablar abiertamente y más allá de orientaciones individuales de prevención sobre el VIH y la violencia de género por las dificultades al intentar introducir el uso de condón en Liberia, Zimbawe y Ghana. 
Los Estadounidenses  lanzaron un estudio relacionado y encontraron que hay un número alarmante de mujeres viviendo con el VIH que han reportado situaciones de violencia. Actualmente hay instituciones que trabajan para sanar las heridas de violencia que han resultado en infecciones y traumas y en promover la independencia económica. En casa podemos evaluar si la forma en la que llevamos nuestras relaciones nos ponen en riesgo, buscar maneras de reducirlos y promover una sexualidad saludable en nuestras familias.

La violencia cruza al VIH cada vez que juzgamos a quien vive con VIH, cada vez que pasamos información incorrecta, cada vez que nos da miedo hacernos la prueba por egoísmo y cada vez que le privamos de tratamiento temprano a una madre embarazada. Sí es deber de cada cual informarse y protegerse, que también sea deber de todos y todas luchar contra los estigmas, las prácticas culturales machistas y la trata humana. Exhorto a que se unan en pro de los derechos humanos para garantizar salubridad a nuestras comunidades y combatir la violencia teniendo el valor de incorporar prácticas de amor, respeto y responsabilidad social en nuestras relaciones. 

 

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La lucha contra Tempo o de cómo se criticó al Narco-hampón

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                       Recientemente vimos la excarcelación de uno de los raperos más influyentes de Puerto Rico. Sea porque lo aman o porque lo detestan; todos en los géneros del Hip hop y Reggaetón boricua lo conocen. Fueron muchos los artistas que cogieron pon en el autobús de la campaña por su excarcelación y también muchos los que fueron encarcelados a raíz de su anunciada libertad. Héroe para algunos, chota para otros, pasado de moda en instancias, quien sento pautas del juego en otras, sin importar lo que digan no hay duda de que Tempo es uno de esos seres que le rodea la controversia.

Muchos consideran que Tempo y el difunto Buddha recogieron los restos de lo que cosecharon cuando eran mafiosos y rapeaban sobre sus ventas multimillonarias, otros alegan que sus liricas eran el mero reflejo de lo que se vive en la calle y que para nada tenían ellos que ver con el asunto. A su debido tiempo ambos tuvieron que enfrentar la ley por cargos que aludían a meras liricas musicales.

De todos los raperos de la época, Tempo fue el único que se atrevió a decir que el mundo lo controlan los Judíos y que los fiscales y jueces le hicieran sexo oral en la sala del juicio, usando liricas de sus canciones. Fue de esta manera que se comenzaron a perder los millones prometidos por la disquera Sony y a disminuir la fama del Buddhas Family, primer grupo que se codeaba con la fama internacional del reggaetón y el hip hop Puertorriqueño. Una vez comenzara a ocurrir esto los únicos artistas que subieron a la fama internacional fueron aquellos que hablaban sobre dinero, marcas famosas, trivialidad y sexismo. Lejanos quedaron los días donde Tempo retaba a las autoridades abusivas federales auspiciado por los millones de la Sony, dejando solos a raperos de vanguardia quienes no aspiraban a ser famosos, ni tener millones, cosa, que aunque positiva, endurece las posibilidades de transmitir mensajes de manera rápida.

Apoyar la campaña de Free Tempo no es lo mismo que apoyar el contenido de sus liricas. La campaña de Free Tempo era y debió ser una lucha por defender la libertad de expresión y por lograr el derecho a decir lo que queremos, no solo en los medios artísticos, sino que en general. Si apoyas la condena de un artista, al cual solo se le tomaron sus liricas como evidencias para la encarcelación, entonces apoyas un sistema sucio que atrapa a quien quiere a conveniencia y exonera a muchos que en realidad son culpables.

Hoy veo personas (a quienes respeto su modo de hacer artes) juzgar el proceso de la salida de Tempo y su reinserción a la libre comunidad y siento dolor al ver que caen en lo mismo que critican. Si es cierto que es dudosa la forma en la cual salió el artista y que hay muchos rumores de que vendió información a cambio de libertad, también fue dudosa la manera en la cual fue encerrado de primeras instancias. Es fácil juzgar a Tempo, pero pocos juzgan el sistema entero donde una persona puede ser llevada a juicio por un contenido artístico, donde alguien puede vender información a cambio de libertad y donde hermanos/as son obligados/as a darse la espalda en beneficio de terceros. El mundo en que vivimos pone a prueba nuestras solidaridades y nosotros mismos las traicionamos a gusto y gana, independientemente de los ideales que tengamos.

Además de ver que el sistema judicial no sirve es interesante ver como es la vida post-judicial. Da pena y rabia ver como tratamos a las personas ex convictas en nuestras sociedades. Ir preso es sinónimo de cumplir con una multa o con una responsabilidad social que surge a raíz de unos parámetros dados (se supone el tiempo que cumples va de acuerdo con el crimen que cometes) sin embargo para muchos salir de cárceles y prisiones es solo entrar en una prisión mayor, donde todos te juzgan, te desprecian y desconfían de ti. La reinserción social es un mito y un problema que enfrentan muchas personas dentro de nuestras comunidades moralistas y anticuadas. Es lamentable ver como la misma comunidad marginada del “hip hop” a su vez margina y critica a uno de sus miembros por ser ex convicto.

Si hay algo que no comprenderé jamás es como la comunidad internacional de raperos y raperas abraza la guerra y la tiraera como si fuera algo personal de vida o muerte. Son estas tiraeras y guerras estúpidas las que nos impiden que logremos unidad real para identificar los verdaderos enemigos de nuestra arte. El problema entre dos raperos no debe ser si coinciden en los temas preferidos o si uno le robo una línea a otro, el problema radica en si estas liricas son consideradas contenido para ser marginados, apresados o perseguidos por las autoridades oficiales, o para ser censurados por los grupos moralistas. Los trovadores siempre fueron efectivos en tirarse sin tomarlo personal, aludiendo a el contenido de sus letras, criticando el mal uso de sus rimas o buscando vacilarse la situación jocosa sin llegar a la violencia. Muchos raperos usan liricas sexistas, homofóbicas y racistas para ridiculizar a sus oponentes; me parece que eso no responde a un contenido artístico ni creativo, sino que reproduce la violencia que vivimos a diario y le favorece al sistema opresor que nos asecha.

Quitémosle la cara a Tempo, póngale la cara de su rapero favorito, quítele las liricas de Narco-hampón y colóquele sus liricas radicales preferidas; colóquele una pizca de jueces sin sentido del arte, un sistema judicial viciado y veamos qué le parece a usted la campaña de “Free Tempo”, el trato post-encarcelación y la lucha por re-inserción social. Me pregunto si muchos de quienes critican a Tempo se atreverían a hacer uso de liricas radicales o tan siquiera sacar nueva música en un género que le dio la espalda por considerarlo “viejo”. Me viene a la mente si los que critican a Tempo por hablar de sus transacciones ilícitas en sus canciones apoyan a Cultura Profética por cantarle al fruto de la tierra. Condenar a un ser humano por ser víctima de una sociedad repugnante que nos empuja a todas costas a vender nuestras creencias y almas y a matar a nuestros hermanos, (sea del lado que sea; narcotraficantes o militares) es obviar la realidad contextual de nuestra gente marginada.

Este escrito no se trata de Tempo, ni de Buddha (quien en algún momento me pidió que fuese parte del Family y escribiera la historia de la forma injusta que les trataron), ni de Daddy Yanquee, ni de Jay Z (al quien en realidad deberían criticar si van a hablar de Tempo, ya que habló de su narco tráfico, jamás fue juzgado y ahora es remunerado por ser tan buen muchacho reformado tras millones sirviente del sistema para dar ejemplo del sueño americano, inalcanzable por demás) solo se trata de mí, de mi familia, de mis ancestros silenciados por el carimbo y libreta de jornada y de nuestra lucha por garantizar verdaderos derechos civiles. Este desahogo trata de la defensa de la libertad de expresión y de las artes sin censura. Este escrito se trata de fomentar el respeto mutuo entre los artistas, músicos, creadores y soñadores y buscar un dialogo que no caiga en la basura violenta que pretenden inculcar a nuestros jóvenes. Es cierto que hay música que no me agrada, música con contenido trivial o repetitivo, música popular que cansa o desanima, pero a mi entender la magia de este mundo radica en hacer algo alternativo, transgresor y libertario sin invalidar la gesta del humano que tienes al lado. Ahí hay cabida para todos y poco a poco se desarrolla en el sendero de la admiración el verdadero respeto y solidaridad humana. Y porque me parece que aun está encarcelado oye, únete y grita conmigo ¡Free Tempo!

 

Ciudad-Rutina

Cuando la ciudad se hace rutina ya el ride en tren no es aventura, es un comute,

cuando la ciudad se hace rutina- el gentío no es diverso sino extenso,

cuando la ciudad se hace rutina el museo-galería, el parque-relajación…

Cuando la ciudad se hace rutina los amigos no te aclaman, te visitan ni te leen,

cuando la ciudad se hace rutina ya no te da frio, ni olvidas el abrigo…

la rutina es vida y la ciudad tu realidad

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Yo tampoco quiero sentir nada.

Yo también quiero estar sedada, anonadada, quedada sumergida en piscinas de zambullidas de rendidas.

Yo tampoco quiero estar así, aquí, anti, todo, anti nada, atolondrada por sermones baratos y basura vendida cara.

Yo tampoco les quiero dar la cara, la otredad, la mejilla sin baraja, no les quiero escuchar la barata carcajada a quienes fingen.

Yo tampoco quiero ser virgen, ni caótica del deseo, no quiero ser víctima viva del entierro.

Yo tampoco quiero que me den dedo sin permiso, de paso y caso omiso.

Yo tampoco, yo también, yo tan poco, yo tan mucho, yo tan nada, yo tan todo, yo tan Jeny, yo tan ella, yo tambor.

Yo también me quiero escapar a donde no exista la musa, donde las horas sean descuadre- no prescritas, si no absurdas.

Yo también quiero huir a donde la noche se postra ante verdugos y reclusas, en dinero sin excusas, en valiums, xanax y zoloft, meollo y medusas.

Yo también quiero por medio de las pepas convertirme en ilusa redimida, por medio del humo en fan de resina, convertirme en carencia determinada, en pobreza decidida.

Yo también quiero callejonear perdida, encarecer mi culo y movida. Yo también quisiera declamar delirios a imaginarios por las esquinas.

Yo también quiero ser espectro del ayer, encadenarme a historias derramadas en placer, esperar y esperar sin que llegue el final, yo también quiero rampletear, completar la noche en vela, derramar jugos de condena.

Yo también quiero llenar mi copa con cemento, entumecer mis venas con lamentos, yo también quiero amasar el pan del excremento, quiero besar tardes sin rostro, yo también quiero convertirme en monstruo.

Yo también quiero respirar en vano, envenenarme los cantazos del pasado, enfermarme de vida, caer al suelo rendida, aborrecerme sacudida. Yo también quiero sentir, llorar, padecer, yo también quiero cederle el alma al viento.

Yo también quiero un corazón batido que palpite lento esperando el momento de partida, yo también quiero tener el alma profundamente fragmentada, alzarme en cantos dolida, yo también quiero esperar mi turno de partida sin ser interrumpida.

yo también en sollozos, yo tmbien en reposo, yo también en insignificante gozo, yo también cayendo en un pozo profundo sin fondo, yo también quiero tocar fondo…

 

yo también, yo también, yo también, hondo, hondo, hondo.

 

Black Savage

 

Black Savage

 

I am a black savage, a poisoned remnant of a historical trade,

black savage;

an animal in revolt, animal filled with rage…

I am a black savage, an animalized beast locked up in an outdoors-supposed civilized cage,

I am a black savage -angry stuck piece of tangled historical braid,

reverse racism they say,

angry Goddess of revenge and rage my profound stare states.

White is the color of purity, black is the color of hate,

pure hatred for cornered opportunity and prejudice state.

I am black savage, fighting to salvage my heritage going astray,

viciously scathing layers of hidden dismay,

seeking to discover my natural fate, if there is such a thing.

Naturally savage, your history books say. . .

So then, swallow my dismay, encourage my despair,

provide me with forbidden power; if you dare; but be ware.

I am a black savage, a dark skin gone florescent;

glowing in a dark night filled with police brutality,

dimmed in a bright day lacking opportunity…

I am a black savage,

accused of everything that’s negative,

ripped from everything that’s positive.

Like a developed photograph; my destiny’s still life-

non challenging, non changing,

ongoing and impotent strife.

I am a black savage, a black dot with diminished humanity,

a numbed statistic, an enraged datum in your uncalled for poll,

a savaged troll surrounded by constructed Voodoo dolls;

dolls with light skin, dolls lacking kin-ship lives-African history deprived-dolls

I am a black savage,

ancestry transported on a ship-deported-basic rights damaged-economically unsupported baggage carrying-riches perished pissed off- savage,

questioning,

challenging,

revenging,

desperate measuring,

family reassuring,

blackened beating,

savaging savage…

 

and you dare say this is racism in reverse.